Pertenezco a una familia que no solo ama a los
perros profundamente, sino que realmente disfruta de su compañía día
tras día.
Crecí junto a muchos de ellos, Aireadle
Terriers, San Bernardos, Bobtails, Cocker Spaniel Ingles y Americano,
Collies, Chow - Chow, Husky, Afgano. Cada una de esas razas fue parte de
la familia en algún momento, y aprendí a diferenciar sus diversos
temperamentos mas allá de su estética, algo que considero fundamental al
momento de incorporar un perro a nuestras vidas: es muy probable que la
compartamos por muchos años, y seria sumamente irresponsable no preveer
de antemano si su forma de ser se adecua o no a nosotros, ya que es
bastante difícil y doloroso encontrar un buen hogar para un perro ya
adulto en caso de que la incompatibilidad fuera excesiva.
Compramos nuestro primer Briard en el año 1998.
Navegando por Internet descubrimos esta raza que nunca antes habíamos
visto. Acabábamos de perder a Jalah, nuestra afgana de 16 años de edad!
, y la casa se sentía realmente vacía sin ladridos... así que pusimos
manos a la obra, localizamos uno de los mejores criaderos de la costa
oeste de los Estados Unidos, Mon Jovis, cuna de innumerables campeones,
nos pusimos en contacto con su dueña, Mary López, y así entro en muy
poco tiempo a nuestras vidas este espléndido compañero: Gringo.
Nuestro concepto de " criadero" es muy
particular. Jamás criaremos "cantidad", pero sí "absoluta
calidad".
Nuestros perros no conocen el significado de las
palabras jaula o canil, y si saben perfectamente lo que es un sillón bien
mullido donde echarse a dormitar. Por sobre cualquier otro aspecto, ellos
son las felices mascotas de esta familia, concurrir a exposiciones o parir
lechigadas no son nuestra prioridad. Eso lo demuestra él mas que escaso
numero de cachorros producidos anualmente.
De ninguna manera comulgamos con la idea de tener
numerosas hembras en jaulas pariendo camada tras camada. Tremenda crueldad
que no debería ser permitida. Y una vez que nuestros perros finalizan su
campeonato son automáticamente retirados de pista: no creemos justo él
someterlos por largos años a una situación tan estresante y limitante de
su calidad de vida, solo para seguir cosechando mas títulos.
En cierta ocasión escribí en un articulo para
una revista canina que "una vez que los Briards entran a tu vida se
las arreglan para multiplicarse y quedarse con tus sillones". Ese
comentario parte de nuestra experiencia personal. A los 2 años de haber
recibido a Gringo, compramos a ONA. Y de su primer lechigada fue
inevitable no quedarnos con una cachorra que nos pareció realmente
especial: hablamos de Cual. O sea que si contamos ellos ya suman tres.
Solo el tiempo dirá cuantos más
podrán llegar a ser.
